DEMOCRACIA: IMPORTANCIA DE UNA CIUDADANÍA INFORMADA Y PARTICIPATIVA
- LUZ ANGELA SUAREZ DIAZ

- 7 jul 2023
- 2 Min. de lectura
La democracia es un concepto complejo, pero en su definición más simple, se trata de un sistema de gobierno en el que el poder reside en el pueblo. En teoría, esto implica que cada ciudadano tiene la capacidad de participar indirectamente en la toma de decisiones y contribuir al bienestar colectivo. Sin embargo, en la práctica, esta participación efectiva no ocurre debido a la falta de una ciudadanía informada y participativa.
Una ciudadanía participativa implica que los ciudadanos estén comprometidos activamente en temas de interés público. Según Robert Dahl en su obra "La democracia y sus críticos", los ciudadanos deben estar dispuestos a involucrarse en la política a través de diferentes mecanismos democráticos, como el derecho al voto y la participación en organizaciones de la sociedad civil. Cuando existen personas interesadas en participar activamente como ciudadanos, se fortalecen los cimientos de la democracia y se asegura un adecuado control entre los representantes y los representados, evitando así la concentración de poder en manos de unos pocos y promoviendo una distribución más equitativa.
Por otro lado, la existencia de una ciudadanía informada y con capacidad de pensamiento crítico es fundamental para tomar decisiones responsables e independientes, dejando de lado los intereses personales y participando de manera responsable en la toma de decisiones que beneficien al Estado en su conjunto.
Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la ciudadanía se niega a informarse y a participar activamente? Tanto la información como la participación son elementos cruciales en un sistema democrático. La sinergia de ambos permite resolver los problemas sociales de manera adecuada y fundamentada. Estos dos aspectos se complementan y retroalimentan mutuamente. Una ciudadanía empoderada y consciente de su papel como actores en la construcción de una sociedad democrática fortalece el derecho de la mayoría a gobernar, pero también respeta los derechos de los demás.
Entonces, la democracia confía en los ciudadanos para asegurar su funcionamiento. Guillermo Sartori plantea una forma interesante de entender esto al comparar la democracia con una máquina y a los ciudadanos como maquinistas. Si bien la máquina democrática, hasta el momento ha demostrado ser una de las mejores entre los sistemas de gobierno existentes, es imposible que funcione adecuadamente sin maquinistas adecuadamente capacitados, es decir, sin ciudadanos comprometidos y participativos.
Lamentablemente, diversos estudios sobre la opinión pública evidencian que todavía existe una gran cantidad de personas que carecen de interés por los asuntos públicos. La apatía hacia lo político solo aleja a las personas de los beneficios que se pueden obtener al participar en la toma de decisiones sobre asuntos de interés general. Aunque nuestro sistema democrático es imperfecto, la construcción de lo que es actualmente la democracia que tenemos y que se puede llegar a tener en el Perú, y en cualquier lugar, se encuentra en relación directa con el ejercicio de una ciudadanía informada y participativa.



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