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EL ARTÍCULO 113 Y LA FICTICIA DEMORACÍA EN EL PERÚ

  • Foto del escritor: Yuriko Paucar Mamani
    Yuriko Paucar Mamani
  • 20 may 2022
  • 3 Min. de lectura

No existe artículo dentro de la constitución que establezca, sin ambigüedades, que el congreso puede vacar al presidente por antecedentes de corrupción.

Hace más de 20 años que el Perú dejo de lado la dictadura y los golpes de estado, se limpió las lágrimas, pestañeo y prometió nunca más mirar a un pasado perdido entre la violencia, el terrorismo y la corrupción. Se llenó de democracia, ficticia democracia, que anidaba sutil y silenciosa en el artículo 113 inciso 2 de la Constitución Política del Perú. Pero, ¿Quién diría que despertaría de su largo descanso tras una renuncia presidencial por fax y desde entonces se dedicaría a ser una excusa política siniestra para teñir a la democracia de supuesta democracia?

La vacancia por incapacidad moral es curiosamente un campo amplio y ambiguo que aún no tiene consenso y genera, por esas características, una multiplicidad de interpretaciones que permiten vulnerar fácilmente el gobierno de turno con investigaciones de todo tipo que den a conocer un “mal actuar” por parte del mandatario y que esté bajo la concepción del Congreso de la República. El artículo 117 establece que el presidente solo puede ser acusado e imposibilitado de su inmunidad presidencial, dentro de su periodo, por traición a la patria; tratar de impedir elecciones en el marco nacional, regional y local; o disolver el congreso por razones diferentes a las no establecidas por la carta magna.

No existe artículo dentro de la constitución que establezca sin ambigüedades que el congreso pueda vacar al presidente por antecedentes de corrupción o cometidos de corrupción dentro de su periodo de mandato, por lo que estos intentos de vacancia son interpretados de esta manera gracias al vacío legal que produce el artículo 113. En tanto el Congreso de la República estaría basándose en estas ambigüedades para realizar una vacancia presidencial, muchas veces innecesaria, a través de una votación de 2/3 del número total de congresistas para decirle adiós.

Esto ha abierto una brecha de tamaños proporcionales respecto a la facilidad de poder vacar a un presidente y la dificultad de llegar a la presidencia a través de elecciones democráticas, y aún empeora, pues la vacancia presidencial afecta la estabilidad democrática del Perú, así como su política institucional debido al abandono de cargo de los ministros y otras problemáticas que genera.

No es fácil mantener una estabilidad democrática-política cuando esta es vulnerada constantemente, el Congreso de la República ha usado esta herramienta político-sancionatoria más de cinco veces, provocando la renuncia de un presidente (Kuczynski), vacancia de dos (Fujimori y Vizcarra) e inestabilidad política producto de la enorme tensión de vacar al presidente de turno (Castillo).

El tremendo filo que se encuentra dentro de la carta marga también ha dado preocupación a organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la falta de una definición objetiva del termino “vacancia presidencial por incapacidad moral”, afirmo también que la ambigüedad del término que tiene hasta el momento puede inducir a grados dañinos para la democracia y gobernabilidad. Bajo este aspecto, el CIDH no se equivoca pues llegamos a tener tres presidentes en una sola semana.

Aunque parezca curioso el Tribunal Constitucional tuvo la oportunidad de regular la definición; sin embargo, la mayoría de los integrantes eran de tono conservador y se mantuvo silencio. Hoy, el nuevo Tribunal Constitucional debe tomar cartas en el asunto y brindar un esclarecimiento completamente necesario. Ante el motivo expresado, me veo en la importante tarea de dar a conocer a la población que muy difícilmente se podría tener en el poder a un presidente con los cánones “morales” que establece el Congreso de la República, y más aún, cuando la política funciona a través de intereses y utiliza el artículo 113.2 como una herramienta de control político que solo ha traído desgracias; también considerar que a través de los pedidos de vacancia se genera mayor vulnerabilidad democrática y política que evita el desarrollo, la puesta en marcha de proyectos y sobre todo el mantenimiento de la soberanía.

Consulto si es verdadera democracia vacar a un presidente que por voluntad popular fue elegido en el poder, no defiendo a ninguna figura política. ¿Es posible que se vulnere la voluntad popular solo porque al congreso el presidente de turno no le cae bien? ¿Es justo que se gasten millones de dólares en costos de las elecciones presidenciales para que luego la figura electa sea vacada? ¿Es justo que se juegue con la estabilidad política de tu país, su soberanía, su democracia?

Pensémoslo bien población peruana, se lo dejo en sus manos.

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